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viernes, 10 de agosto de 2012

THE DARK KNIGHT RISES: EL SEÑOR DE LA NOCHE CONTRAATACA


Si bien no ha podido superar a su predecesora, TDKR constituye una gran película y un cierre magnifico para la colaboración de Christopher Nolan en el Bat-Universo, creando un emocionante cierre para uno de los personajes más queridos y respetados de la cultura popular....


El Regreso del Señor de la Noche


Ha pasado mucho tiempo desde que Christopher Nolan y Warner Bross nos propusieron un reinicio en el cine para  Batman, el Superhéroe más incombustible de todos. Contra todo pronóstico Batman Begins (BB)(2005) resulto un buen primer acto, en el cual Nolan replanteo, al igual que lo hizo Burton al final del los 80, la forma de abordar a los complejos personajes venidos de los Comics, basando su  trabajo en tres pilares que respetaría a lo largo de la trilogía oscura: 1) tomar las mejores historias de los personajes de turno y adaptarlas de la manera más fiel posible; 2) aterrizar a los personajes en un mundo real y por lo tanto más cercano al espectador y 3) así como los comics no están dirigidos sólo a los pequeños de la casa, las películas basadas en los mismos tiene un gran auditorio adulto, ávido de tener una experiencia intelectual gratificante y principalmente de ser tratado con RESPETO.

BB, sin estar exento de errores, pasó su balance en azul mostrando a un Batman principiante, tratando de encontrar su lugar en Gotham, haciéndose de poderosos aliados y de mortales enemigos. Nolan, a diferencia de Burton, tomo la decisión de mantener el eje de la historia en Bruce Wayne y su relación con Jim Gordon, no en sus enemigos, brindando por primera vez una visión integral de ambos personajes, algo que se mantendria a lo largo de su franquicia.



El Triunfo del Señor de la Noche 


Si BB fue la infancia de la saga, The Dark Knight (TDK)(2008) representa su madurez en todos los sentidos. Los que asistimos a las salas de cine del mundo nos encontramos ante la primera obra maestra del cine de superhéroes, una película fundacional y que ha determinado el camino a seguir para todo aquel quiera trabajar en el género. Considerada entre las 10 mejores películas de todos los tiempos, al lado de gigantes como The Godfather, Pulp Fiction o Schindler's List,  TDK fue aclamada por la crítica mundial y el público de a pie, representado un supremo esfuerzo donde confluyeron factores muy diversos -incluso trágicos- y que logro por primera vez lo que ninguna otra película de este género pudo: un Premio Oscar en una categoría no técnica. Si no consiguió más no fue por falta de meritos, sino por una visión obtusa instalada desde hace décadas en la Academia. Sin embargo, logro una revancha muy significativa: se amplió a 10 las nominadas a mejor película y  tuvo un homenaje muy mal disimulado al momento de entregar el premio a sonido y edición de sonido en la ceremonia del siguiente año, premios que también le habían sido otorgados en la edición anterior del certamen.

Ante lo dicho, el principal problema que tenían Nolan y su staff al plantear el cierre de la trilogía se caía de maduro: ¿Como hacer que una historia que supere a TDK? O más grave aún: ¿Es posible superar a TDK?


A la caza del Señor de la Noche


Empezaré diciendo que de las tres películas, The Dark Knight Rises (TDKR) es sin dudas las que más problemas presenta a nivel de guión y que además, cosa que sorprende, son totalmente evidentes: Pases de día a noche y viceversa en segundos, diálogos de una afectación imposible, situaciones resueltas de manera poco realista, amén de temas sólo visibles para los hinchas más rascapelotas del encapotado como la funcionalidad de la máscara de Bane y de la prótesis de Batman. Entre los más saltantes pueden contarse la forma como Blake deduce la segunda identidad de Bruce, la ignorancia de Gordon sobre la misma, el desarrollo del personaje de Miranda Tate y la sustentabilidad de una megalopólis como Gotham durante un sitio de ¡¡¡5 meses!!! En esos momentos se renuncia de manera total al ultra realismo, a la visión minimalista de la saga con la que logro marcar la diferencia en el pasado. De otra manera no se puede explicar que en 5 meses de incomunicación con el mundo todos los ciudadanos de Gotham, salvo los encerrados en las cloacas, luzcan frescos, limpios y bien comidos, como si los productos de aseo no se hubieran agotado nunca y los alimentos no estuvieran racionados, que un policía de las cualidades y con los recursos del Comisionado Gordon no supiera la identidad de Batman y que un niño con mirar a los ojos de Bruce Wayne por una vez si la dedujera. Asimismo, un gadget como el rifle de Impulso Electromagnético que aparece segundos sin demostrar mayores funciones o explicaciones, así como el amplio guardarropa de Bane sólo pueden obedecer a temas de merchandising, cosa a la que Nolan había logrado escapar casi incólume y que ahora, por presiones propias del estudio, ha tenido que incluir. Estas señales constituyen un síntoma inequívoco de agotamiento de la saga, algo completamente comprensible, pero como dije antes no deja de ser sorpresivo.


Quiero detenerme un momento en el que para mí, resulta en el error -por omisión- más clamoroso de toda la película. Nolan se vale de su oficio para hacer que todos los personajes y todos los lugares principales de su trilogía aparezcan en TDKR: Fotos, recuerdos, espectros, cemento, carne y hueso. Todos calzan de manera magistral, pero hay un espacio vacío, hay alguien que no quisieron invitar a la fiesta y, dada su importancia, la foto queda incompleta. Obviamente estamos hablando de The Joker, que de manera sumamente extraña ni siquiera es mencionado en todo el metraje. Se entiende el respeto a la memoria de Heath Ledger, pero Nolan olvida -¿o trata de que nosotros olvidemos?-, que The Joker como personaje es una entidad con vida propia, independiente del actor que lo interpreto de manera tan brillante y del terrible destino con el que corrió. Un CGI pequeño, alguna mención de cualquier personaje secundario sobre su suerte o un reporte en las noticias a propósito del “Dent Day” hubiera bastado tanto para ayudar a la historia como para satisfacer a la fanaticada. Resulta una pena que nadie en el entorno del director lograra hacerle ver que su decisión, si bien noble, terminaría comprometiendo el total del producto. No resulta exagerada esta afirmación si tenemos en cuenta que este personaje es responsable del estado calamitoso en el que se encuentra Bruce Wayne y con eso de buena parte de lo que vemos en esta película.


Lo antes indicado no resaltaría si no estuviéramos ante una película con una vocación casi suicida por atar cabos y plena de referencias a todo lo visto previamente, lo cual determina que esta sea la única película de las tres que requiere haber visto las dos previas para comprenderse a cabalidad. Cuando una fantasía de grandes proporciones termina, el impulso natural de todo creador es el de aclarar los temas en las sombras, a la vez que va cerrando la historia sobre sí misma. TDKR no es ajena a este impulso, por ello el que no se resuelva el paradero y situación de uno de los principales antagonistas de la saga resulta poco creíble y más aún, una falta de respeto tanto para la audiencia como para el legado que nos dejo Heath Ledger con su maravillosa actuación.

Para cerrar este apartado tenemos el tema de Miranda Tate, cuya importancia se revela al final junto con su identidad, la cual no constituye ningún misterio para los que conozcan los comics de Batman. La sensación de que ha sido puesta con calzador no desaparece en ningún momento y lo que es peor, se acentúa al revelar su origen y propósito. Esto es tanto un problema de guión, que en una licencia creativa mezcla los orígenes de dos personajes condicionándolos a un determinado actuar, así como de la construcción que realizo Marlon Cotillard, alejándolo de la femme fatale que es en el comic por una versión más fría y profesional, tal vez para contrastarse con el personaje de Catwoman y no terminar teniendo dos caracteres iguales y difíciles de diferenciar para el espectador. Eso sí, su escena final es de los mejores momentos de la película.


¿¿¿La Caída del Señor de la Noche???


Con todo lo antes expuesto, resultaría lógico decir que TDKR no es una buena película: Craso error. Christopher Nolan se las arregla para que pasemos por alto buena parte de lo antes señalado gracias a un recurso muy bien logrado: La tensión. La película es un solo de tensión de principio a fin. Nada más mirar la primera escena del rescate de Bane para darnos cuenta que estamos frente a una montaña rusa de casi tres horas de duración y que nos hará permanecer aferrados a nuestras butacas. Y como todo no puede ser acción desenfrenada, en las pausas aparece la tensión emocional, brindándosenos los momentos más emotivos de toda la saga: La situación lastimera de Bruce, su enfrentamiento con Alfred, el reencuentro con Gordon y el maravilloso arco final son sólo algunas escenas con las empatizaremos inmediatamente. Todo esto hace que, a pesar de ser de mayor duración que su predecesora, no se sienta larga en ningún momento de sus 2 horas y 44 minutos. Si bien el manejo de las emociones es una de mejores habilidades de Nolan, siempre se le ha criticado la simpleza de sus tomas de acción. Hacer una película de estas características debe haber constituido un desafío para él, del cual por cierto ha salido airoso.


Con respecto a la historia del film, debemos decir que si BB se baso casi en exclusivo en el comic Batman: Year One(Miller/Mazzucchelli/Lewis, 1988) y TDK en The Long Hallowen (Loeb/Sale/Wright, 1996-1997) y The Killing Joke (Moore/Bolland/Higgins, 1988), TDKR se basa en las sagas Knightfall (Varios, 1993-1994), No Man's Land (Varios,1999) y principalmente The Dark Knight Returns (Miller/Janson/Varley, 1986) la cual nos muestra a un Bruce Wayne retirado que decide volver a ceñirse el manto del murciélago, con varias lesiones a cuestas y ya en una etapa madura de su vida, la cual constituye la mejor historia de Batman de todos los tiempos y un clásico de lectura obligatoria. Si antes hablamos de los problemas que presentaba el guión, debemos decir también que constituye un merito del mismo el saber interpretar y engranar tal cantidad de historias en un espacio tan reducido, de manera que puedan coexistir y funcionar. Para tener una idea, sólo No man’s Land consta de más de 70 comics distintos, mientras que The Long Hallowen y The Killing Joke suman entre ambas 14. Algo que no quiero dejar de mencionar es la genial y hermosa reinterpretación que se hace del Pozo de Lázaro, herramienta mística de Ra’s Al Ghul que en el comic le permite llevar vivo varios cientos de años, como el de una tortuosa prisión de la cual le tocará a nuestro héroe “ascender”. Es realmente notable y de lo mejor que nos ha dejado la Trilogía del Caballero Oscuro.

Toca hablar ahora de los actores y con ellos a los personajes que interpretan. Christian Bale nuevamente es exigido no sólo en el plano físico sino también en el interpretativo, encarnando la decadencia y el sacrificio final del héroe, reafirmando ser el mejor Bruce Wayne/Batman visto hasta la fecha. Ha tenido la fortuna de interpretar al personaje en todas sus etapas, y ha sabido darle cada vez algo nuevo y reconocible para todos los fans del cruzado. El actor Gales ha crecido en su oficio durante estos años y no sólo en esta saga, sino en muchas otras películas de las cuales ya ha cosechado varios premios, Oscar incluido. Selina Kyle, papel de Anne Hathaway, es uno de personajes destinados a robarse el show de manera inmediata. Con un traje a la mitad de los recientes comics y la serie de los 60, la actriz establece rápidamente su equivalencia con el Caballero Oscuro, su paridad y por supuesto la tensión sexual que existe entre ambos personajes, constituyéndose en la versión de Nolan del dúo dinámico. Manipuladora, sensual, ambigua moralmente y defensora de los más débiles, lo único que faltó fue un látigo para tener una encarnación más perfecta frente a nosotros.


Dos personajes merecen una atención especial. Por un lado el Bane de Tom Hardy, si bien ha sido interpretado de gran manera, en especial las expresiones fáciles, no tiene mucho que ver con el villano de los comics, con aquel drogadicto descomunal que le puso una columna de titanio a Batman. Constituía una apuesta arriesgada contar con él para cerrar la trilogía ya que, fuera de lo antes mencionado, no ha generado mayor impacto en el universo del encapotado, siendo más bien un oponente de segundo orden sin mayores luces. Lo que vemos en la pantalla esta más cerca de una versión de Bruce Wayne si se hubiera quedado en la Liga de las Sombras, lo cual resulta un acierto y le brinda al personaje un trasfondo muy rico, tanto para el espectador casual, como para el iniciado. En la misma línea esta el personaje de John Blake interpretado por Joseph Gordon-Levitt, el cual resulta una amalgama de hasta cuatro diferentes –y a la vez iguales- caracteres, constituyendo un homenaje al único personaje celebre del comic que no habia sido acogido en toda la trilogía. Por último, debo señalar que nuevamente gran parte de la carga interpretativa recae en el trío de oro conformado por Morgan Freeman, Gary Oldman y Michael Caine, compartiendo las victorias y desgracias del Caballero Oscuro, constituyéndose en héroes y victimas de su cruzada a la vez.


Hay que mencionar que esta película contiene una gran carga política, con referencias claras a Wall Street, el movimiento Occupy y la actual campaña presidencial en Estados Unidos, característica que comparte con su antecesora, aunque de una manera más explicita. Debido a esto, Gotham City toma un protagonismo que no ha tenido en ninguna de las películas hechas sobre Batman hasta la fecha, transformándose por primera vez en un organismo vivo, capaz de ser engañado, de movilizarse para salvarse y de reconocer a sus héroes, dejando de ser sólo el botín para el villano en turno. Hay claros paralelismos en TDKR con Gangs of New York (2002), película del maestro Martin Scorsese con innegable vocación política, que muestra el génesis mítico de la gran manzana y la manipulación de sus masas por el poder en turno, sea político o criminal, constituyendo uno de sus mejores trabajos. Una rápida comparación nos muestra no sólo similitudes en el plano de situaciones, sino también en la forma en que se filmaron las escenas de lucha masiva. Dicho sea de paso, resulta agradable ver seres humanos en estas secuencias y no un mar de CGI's.

"Esta será una buena vida..."


Con todas las cartas sobre la mesa y si bien no ha podido superar a su predecesora, TDKR constituye una gran película y un cierre magnifico para la colaboración de Christopher Nolan en el Bat-Universo, creando un emocionante cierre para uno de los personajes más queridos y respetados de la cultura popular, refundando de paso un género donde todo parecía ya establecido. En esta ocasión ha dirigido su mensaje no a nuestras mentes, sino a nuestros corazones, cosa que no había hecho en las dos entregas anteriores y que todos los que hemos crecido siguiendo las hazañas del hombre murciélago y su cruzada sin fin contra el crimen le agradecemos, ya que no podíamos pedir un mejor final para nuestro héroe. Si bien es cierto el director y su equipo se han despedido por todo lo alto de la franquicia, esperemos que aparezca alguien digno de levantar el testimonio y nos demuestre una vez más que las leyendas nunca mueren, simplemente renacen.


Escribe: Rogger Acosta Tirado

domingo, 12 de junio de 2011

THE DARK KNIGHT - VICTORIA (OSCURA) Y SOLEDAD


Nota del autor: Esto lo escribí y postee en el 2008. Lo encontre por ahí perdido en la red y me parecio lo suficientemente decente como para colgarlo otra vez....

Hemos entrado a la dimensión desconocida. No entiendo muy bien como han confluido o cuánto es lo que pesa cada arista de este fenómeno en que se esta convirtiendo The Dark Knight. La gente aplaude al terminar la película y salen tristes de las salas, tristes por lo que han visto y por lo que saben lo que no volverán a ver. En todas partes hay gente comentándola y mi madre- de casi 60 años y que no sale mucho de casa - me pide que la lleve a ver esa película de la cual todos hablan y que un señor en la televisión afirma puede convertirse en la mejor película de todos los tiempos. En fin, todo puede suceder si entramos a otra dimensión.



No puedo ocultar que desde el momento en que se anuncio la segunda parte con Christopher Nolan como director y  el Joker como antagonista me sentí emocionado, algo lógico después de ver el trabajo de este director en Batman Begins. Mi entusiasmo se moderó cuando me entere que Heath Ledger había sido elegido para interpretar al Duque Blanco de la Muerte, no tanto por desconfianza en su capacidad como por la terrible sombra que proyectaba Jack Nicholson desde 1989 con su soberbia interpretación del personaje. Su lamentable partida y toda la información que se especuló sobre ella empezaron a dejar serias dudas sobre la calidad de algo que necesitaba ser vendido de esa manera.

Leí en alguna crítica sobre Batman Begins que Nolan había cambiado el misterio que rodeaba el origen de Batman por el misticismo de su misión y de sus actos, pues bien en The Dark Knight el misticismo se transforma para alcanzar lo mítico. Batman y Ciudad Gótica mueren y renacen. Son tentados por el demonio y por ello pagarán las consecuencias. No volverán a ser los mismos pero ahora son más fuertes, porque su ángel guardián ha dejado de ser un héroe para empezar a ser algo más, ese algo más que se anunciaba desde la primera parte: una leyenda.



Provocar un cambio tan grande en un imaginario aún mayor como el que rodea al hombre murciélago no era tarea fácil y por ello era menester recurrir al más grande enemigo del encapotado. Desde ese punto de vista, Nolan hizo lo correcto al dejar al Joker para esta segunda entrega,  ya que todos saben que es el  Némesis de Batman, su enemigo más feroz y despiadado; pero pocos siquiera imaginan que son más parecidos de lo que pudieran imaginar y el nivel de complementación que existe entre estos personajes.

Cara y cruz de una misma moneda, ambos comparte un origen trágico: el Cruzado nace con el asesinato de sus padres siendo niño, el Joker empieza a nacer cuando su esposa embarazada  y apunto de dar a luz muere en un absurdo accidente casero. (La película narra diferentes versiones este hecho, más acordes con el espíritu de la misma) Bruce Wayne es millonario y vive en un mansión, en contraste este hombre es tan pobre que ni siquiera llega a tener un  nombre y vive en una casucha después que dejo su trabajo como ingeniero químico para ser un comediante sin éxito. Mientras Batman abraza su misión para acallar su locura, el Joker abraza la locura para encontrar su misión.



“Los que entren a aquí que pierdan toda esperanza” parece escrito en las puertas de esta Ciudad Gótica. El  Joker de The Dark Knight es un elegido de la destrucción, un Mesías del caos y la muerte. Dicho de otra manera, el mal encarnado. En esta película hay un elemento mítico-religioso que se puede encontrar en la relación Batman-Joker, en la cual reside la fuerza de esta imponente historia.

El Joker se pasa toda la película tentando a los demás personajes, poniendo a prueba su moralidad, decencia y cordura con una lógica impecable y, atacando con toda su locura a la trinidad que pretende salvar a Ciudad Gótica del abismo que él representa en su más elemental expresión, ya que el caos y el mal son las más elementales y brutales fuerzas conocidas. Va por ahí prometiendo falsos milagros, como el que le ofrece a su secuaz  de acallar las voces que lleva dentro y remplazarlas con luz, o el de volver todo al pasado añorado por las grandes familias del crimen. Destroza la fe del Comisionado Gordon en su equipo y tienta al destrozado Harvey Dent en su lecho, hasta hacer salir sus demonios a flote, hasta volverlo como él, o mejor dicho, un sirviente suyo.

En contraposición, Batman/Bruce Wayne representa el orden y la moral, un guerrero noble que ha decidido ofrecer sus fuerzas al servicio de sus semejantes. Resiste los embates del Joker y pierde lo más preciado para él en el proceso, sin embrago no cede a la desesperación. Al perder ese símbolo de esperanza que era Dent, Batman deberá tomar la decisión más difícil de todas, la de inmolarse, la de ser el cordero para el sacrificio necesario a fin de salvar el alma de una ciudad que desde ahora lo cazará sin piedad. Este hecho se ve reforzado en la escena de la conferencia de prensa, en la cual piden la cabeza de Batman para aplacar la ira del Joker. El sacrifico del mejor de todos, del inocente, es un tópico común a todas las mitologías conocidas y que en la película se transforma en la razón de ser del protagonista y de Jim Gordon, que al inmolar a su amigo, también termina siendo parte del precio a pagar por el futuro de Gótica.



Pero no olvidemos que el bien y el mal residen en el mismo lugar, el corazón del hombre: Batman por momentos duda de su misión, esta cansado y herido, añora retirarse y tener una vida normal. El Joker, en las diferentes explicaciones sobre las cicatrices de su rostro y en su anarquismo delirante nos permite vislumbrar su pasado de dolor. Pero es sin lugar a dudas en el personaje de Harvey Dent/Two Faces que el sufrimiento de esta dualidad humana alcanzara su clímax, pasando de estar en el nivel más alto de todos, a mostrar el lado más oscuro de su alma. El oficio de Nolan es puesto a prueba en esta transformación, gradual e intensa, pero firme y consistente. Si bien es cierto el género de superhéroes esta circunspecto a la ciencia ficción, esta es una película 100% realista, dentro de lo lineamientos macro del género. Toda la película, en especial las conversaciones  y reacciones de Batman y el Joker tienen una carga de humanidad y verdad que ya a otras películas de no ficción les gustaría tener. Christopher Nolan  toma un guión genialmente escrito y lo ejecuta sin piedad hasta sus últimas consecuencias.

Al principio de este artículo hable mis dudas sobre lo acertado de escoger a Heath Ledger para el papel del Joker, y sobre las comparaciones inevitables que se harían con el trabajo de su predecesor. Ocioso sería decir que la actuación de Nicholson fue excelente, pero después de ver la de Heath la verdad es el buen Jack  va a quedar relegado a un segundo lugar. Ambos actores son sobresalientes en su interpretación, pero dos cosas separan su trabajo: uno es el tiempo, ya que definitivamente el 11 de setiembre tiene que ver en esta nueva encarnación del personaje, prueba de ello están en su afirmación sobre lo barato que resulta comprar lo necesario para una bomba o cuando le afirma a Dent que la muerte de un grupo de soldados no estremece a nadie porqué es parte de lo establecido. El otro elemento es la mano del director. Burton es un genio, otra afirmación ociosa, pero sus personajes tienen un lado lúdico y de inocencia que los hace entrañables para el espectador, característica que no fue ajena a sus incursiones en el universo de Batman. El Joker de Ledger no tiene esta condicionante, es libre y cruel porque precisamente ha perdido toda inocencia. La fuerza de su actuación raya lo sobrenatural, ya que en ningún momento a lo largo del metraje se puede ver a un actor interpretando al Joker, sino al Joker mismo, si lo dudan ahí les va este dato: cuando el Alcalde nombra a Gordon Comisionado, el guión no contemplaba los aplausos burlones del Joker, Ledger improvisó tal hecho robándose la escena por completo. El actor australiano entendió a cabalidad que su personaje debía ser el mal en persona y nos regalo una performace total y agobiante, que nos hizo saltar del asiento en más de un ocasión o reírnos nerviosamente de sus delirantes correrías. Realmente extrañaremos a este sobresaliente actor y en especial a todo lo que aún nos podría haber brindado con su oficio. Quien quiera interpretar nuevamente al Joker tendrá que pensarlo muy bien (tal como él debió haberlo pensado en un primer lugar) pues tendrá que medirse con un verdadero mounstro.



Y así como el Joker se transformo en el motor de la película, la actuación de Ledger debe haberse convertido en la fuente de inspiración para el resto de actores, en especial de Christian Bale cuyo Batman/Bruce Wayne es el más genuino hecho hasta fecha y no cede en un ápice al comparase su antagonista, superando por mucho a su anterior trabajo en Begins. Su Batman es el más humano que hemos visto a la fecha, desengañado, triste, sólo. Lo mismo podemos decir de Aaron Eckhart y el resto de actores, en especial de Michael Caine y Morgan Freeman, que nuevamente se convierten en el soporte tanto tecnológico como moral del protagonista. Si bien es cierto ambos han cedido protagonismo con respecto a la primera entrega de la saga, sus voces ganaron mucho más en profundidad. Una mención aparte merece el impecable trabajo de Gary Oldman como Jim Gordon, tal vez el personaje más importante después de los protagonistas y el que más evolución presento con respecto a su antecesora.

Estamos ante un momento histórico. The Dark Knight está marcando un antes y un después para las adaptaciones al cine sobre novelas graficas y comics. Su influencia se sentirá y las comparaciones serán inevitables. En esta película, como en toda gran creación artística, se parte de lo individual para llegar a lo universal. La lucha entre el bien el mal que muestra es genuina y por eso se le esta comparando con diferentes clásicos del cine policial y de suspenso, películas en los cuales esta lucha se ha desarrollado con siempre mayor fuerza. Estamos pues ante el nacimiento de la primera obra maestra de este género, tan menospreciado y subestimado por todos.

También estamos ante un momento histórico porque después de muchos años la crítica y el público de a pie han alabado una película de manera unánime. He invertido 4 horas en buscar la red una crítica en contra y, salvo un comentario en un blog, no he encontrado nada. Todos son halagos, primeros lugares, records de taquilla y entradas agotadas. Se habla de nominaciones póstumas, de triunfos, de premios y, si bien la historia nos es adversa en ese punto, no puede serlo la justicia. Pienso en ello mientras mi madre a la salida del cine me dice apenada que es una lástima lo de ese chico, tan joven y tan buen actor. En fin, en la dimensión desconocida todo puede pasar.

Escribe: Rogger Acosta Tirado